“Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.” — Proverbios 3:5

Hay temporadas en las que queremos respuestas claras.

Queremos entender por qué algo cambió, por qué una puerta se cerró, por qué una oración todavía no tiene respuesta o por qué una situación parece más difícil de lo que imaginábamos.

Y cuando no entendemos, aparece la ansiedad.

Intentamos adelantarnos. Buscamos controlar cada detalle. Pensamos demasiado. Le damos vueltas a lo mismo una y otra vez.

Pero la fe no siempre consiste en comprender.

A veces consiste simplemente en seguir confiando aunque todavía no tengas todas las respuestas.

No todo lo que Dios hace se entiende de inmediato

Muchas veces queremos que Dios nos muestre el panorama completo, pero Él suele guiarnos paso a paso.

Tal vez hoy solo puedes ver una pequeña parte del camino.

Quizá no comprendes por qué estás atravesando esa etapa o por qué ciertas cosas no sucedieron como esperabas.

Eso no significa que Dios haya perdido el control.

Nuestra visión es limitada. Vemos el momento presente; Dios ve mucho más allá.

Por eso Proverbios nos invita a no apoyarnos únicamente en nuestra propia comprensión.

No porque pensar sea malo, sino porque hay momentos en los que nuestra lógica simplemente no alcanza para explicar lo que Dios está haciendo.

Confiar también significa soltar

Confiar en Dios no es repetir que todo estará bien mientras seguimos intentando controlar cada resultado.

Confiar también significa aprender a decir:

“Señor, no entiendo esto, pero lo pongo en tus manos.”

Tal vez llevas semanas intentando resolver algo que hoy necesitas entregar.

Una preocupación.

Una relación.

Un proyecto.

Una decisión.

Una respuesta que todavía no llega.

Hay cargas que no fueron hechas para permanecer todo el tiempo sobre nuestros hombros.

Dios sigue presente en el proceso

Es fácil reconocer a Dios cuando todo sale bien.

Lo difícil es creer que sigue cerca cuando las cosas no tienen sentido.

Pero su presencia no depende de nuestras circunstancias.

Dios también está en los procesos lentos.

En las temporadas de espera.

En los cambios inesperados.

En los días en los que no sentimos nada extraordinario.

A veces pensamos que Dios está en silencio porque no vemos movimientos grandes, cuando quizá está trabajando de una manera más profunda de la que podemos percibir.

Mira cuánto ya has atravesado

Detente un momento y piensa en aquellas situaciones que en algún momento parecían imposibles.

Probablemente hubo días en los que tampoco sabías cómo ibas a seguir adelante.

Y, sin embargo, llegaste hasta aquí.

No porque todo haya sido fácil, sino porque recibiste fuerza para continuar.

Recordar la fidelidad de Dios en el pasado también puede ayudarnos a confiarle nuestro presente.

Una oración para hoy

Señor, reconozco que muchas veces quiero entenderlo todo antes de confiar.

Me cuesta esperar y me cuesta soltar aquello que no puedo controlar.

Hoy pongo delante de Ti mis preguntas, mis preocupaciones y las situaciones que todavía no comprendo.

Ayúdame a confiar en tu dirección incluso cuando no puedo ver todo el camino.

Recuérdame que no necesito tener todas las respuestas para seguir caminando contigo.

Dame paz para esperar, sabiduría para avanzar y fe para creer que sigues obrando.

Amén.

Tal vez hoy no entiendas lo que Dios está haciendo, pero no necesitas comprender cada detalle para seguir confiando en Él.

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