“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” — 1 Pedro 5:7

Hay días en los que sentimos que tenemos que poder con todo.

Resolver.

Responder.

Cumplir.

Ser fuertes.

Seguir adelante aunque por dentro estemos cansados.

Y muchas veces pensamos que tener fe significa justamente eso: no quebrarnos, no dudar, no sentirnos agotados.

Pero la Biblia nos recuerda algo distinto: Dios no nos pide que carguemos solos con todo lo que nos preocupa.

Hay cargas que necesitas entregar

A veces no es que nos falte fe.

Es que llevamos demasiado tiempo intentando controlar cosas que no dependen completamente de nosotros.

El futuro.

Una respuesta.

Una relación.

La salud de alguien que amamos.

El trabajo.

Una decisión importante.

Algo que todavía no sabemos cómo resolver.

Y cuanto más intentamos tener el control, más cansados terminamos.

Por eso 1 Pedro 5:7 nos invita a echar nuestra ansiedad sobre Dios.

No a esconderla.

No a fingir que no existe.

No a sentir culpa por estar preocupados.

A entregarla.

Dios también se interesa por lo que te preocupa

A veces pensamos que nuestras preocupaciones son demasiado pequeñas para llevárselas a Dios.

Pero el versículo no dice que entreguemos únicamente los grandes problemas.

Dice: toda vuestra ansiedad.

Eso incluye aquello que no te deja dormir.

La conversación que estás evitando.

La incertidumbre que nadie más conoce.

Ese pensamiento que regresa constantemente.

Puedes hablar con Dios de todo eso.

No porque automáticamente desaparecerán todas las dificultades, sino porque ya no tienes que enfrentarlas creyendo que estás solo.

Soltar no significa dejar de actuar

Confiar en Dios tampoco significa quedarnos inmóviles esperando que todo se resuelva sin hacer nada.

Hay decisiones que debemos tomar.

Conversaciones que debemos tener.

Puertas que debemos tocar.

Responsabilidades que debemos cumplir.

Pero existe una diferencia entre hacer nuestra parte y creer que todo depende exclusivamente de nosotros.

La fe nos permite trabajar, avanzar y tomar decisiones sin cargar con la presión de controlar cada resultado.

Quizá hoy necesitas descansar

Tal vez llevas días pidiéndole a Dios una respuesta.

Quizá todavía no llega.

Entonces hoy tu oración podría cambiar.

En lugar de decir solamente:

“Dios, resuelve esto.”

Puedes decir:

“Dios, mientras esto se resuelve, ayúdame a confiar en Ti.”

Porque quizá la paz que necesitas no llegará cuando todo esté perfecto.

Puede comenzar ahora mismo, cuando decides poner en manos de Dios aquello que ya no puedes seguir sosteniendo solo.

Una oración para hoy

Señor, estoy cansado de intentar tener todo bajo control.

Tú conoces aquello que me preocupa, lo que me quita la paz y lo que todavía no sé cómo resolver.

Hoy decido entregártelo.

Dame sabiduría para hacer lo que me corresponde y fe para dejar en tus manos aquello que no puedo controlar.

Cuando la ansiedad quiera volver, recuérdame que Tú cuidas de mí.

Ayúdame a caminar un día a la vez y a descansar en tu presencia.

Amén.

No tienes que tener todo resuelto hoy. A veces la fe empieza simplemente diciendo: “Dios, ya no puedo cargar esto solo; te lo entrego a Ti”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *