Un programa de capellanía en el condado de Walton busca acompañar a los reclusos más allá de una reunión semanal, con espacios de oración, enseñanza bíblica y preparación para la vida después de prisión.

Una cárcel del condado de Walton, en Florida, se ha convertido también en escenario de una iniciativa cristiana enfocada en acompañar espiritualmente a hombres y mujeres privados de libertad.

El proyecto es liderado por el reverendo Jonathan King, pastor de la Primera Iglesia Apostólica de DeFuniak Springs, quien además sirve como capellán voluntario para la Oficina del Sheriff del Condado de Walton.

La labor se realiza en coordinación con autoridades locales y congregaciones cristianas, entre ellas la Primera Iglesia Apostólica y la Iglesia Nueva Vida de Santa Rosa.

El programa incluye cultos, oración y estudios bíblicos, pero sus responsables aseguran que el propósito va más allá de las reuniones programadas.

De asistentes a personas que comparten su fe

Debido a que el espacio disponible permite reunir solamente a grupos limitados, King explicó que parte de la estrategia consiste en animar a los propios reclusos a compartir lo aprendido con quienes no pudieron asistir.

De esta manera, algunos han comenzado a realizar estudios bíblicos y tiempos de oración dentro de sus propios grupos.

Para el pastor, uno de los principios centrales del ministerio es acercarse a las personas desde su dignidad y no reducirlas únicamente a su condición de reclusos.

Más de 100 bautismos en dos meses

Según los responsables del ministerio, 70 personas fueron bautizadas en julio en la cárcel del condado de Walton.

Un mes después, King también participó en el bautismo de otros 45 reclusos en la cárcel del condado de Okaloosa.

El pastor asegura que uno de los cambios que más le impacta es observar cómo algunas personas recuperan esperanza y propósito durante su estancia en prisión.

La iniciativa también busca que esos cambios puedan mantenerse cuando llegue el momento de recuperar la libertad.

Preparación para la reinserción

El ministerio trabaja ahora en ampliar su participación dentro de los programas de reinserción.

El objetivo es acompañar a quienes se encuentran próximos a salir de prisión y ayudarlos a conectarse con comunidades, iglesias y espacios de apoyo una vez regresen a la sociedad.

King contó el caso de un hombre que, después de salir de prisión, comenzó a asistir regularmente a su iglesia y posteriormente invitó a otras personas.

El enfoque, explica, es evitar que el acompañamiento espiritual termine al cruzar las puertas de la cárcel.

Cambios también dentro de la prisión

De acuerdo con King, las autoridades revisaron posteriormente los reportes disciplinarios de los 70 reclusos bautizados en Walton y, hasta ese momento, ninguno había recibido nuevas sanciones disciplinarias.

Aunque este dato corresponde al seguimiento interno compartido por el ministerio y no permite por sí solo establecer una relación de causa y efecto, sus responsables lo consideran una señal positiva dentro del proceso.

Para quienes impulsan la iniciativa, el objetivo es combinar fe, acompañamiento y rehabilitación para que los reclusos puedan construir nuevas oportunidades.

La historia plantea una idea que el propio King considera esencial: la transformación espiritual de una persona no tiene por qué quedarse dentro de una cárcel, sino que puede convertirse en el inicio de una nueva etapa fuera de ella.

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